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Alfonsina Storni, una escritora trasgresora

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  •      En mi adolescencia, mi madre me regaló el libro “Poemas de amor” de Alfonsina Storni y me contó  anécdotas de su vida. Fue mi primer encuentro con esta notable escritora, que le ponía el cuerpo a cada una de sus palabras. Intentaré contarles, desde mi punto de vista, lo que me parece más significativo de este extraordinario ser que me hizo soñar y reflexionar.
  •    Sus propias palabras demuestran lo apasionada que era:
  •       “Yo no soy una erótica, una desenfadada, una especie de esponja de la vida. Apasionada, ¿por qué no? Pero la pasión puede ser clara, espiritual, sin malicia. Soy un alma que gobierna un cuerpo, no un cuerpo que arrastra a tirones a un alma».

        

         Su ansiosa búsqueda de la libertad y el ferviente deseo de seguir sus propios caminos, sin preocuparse por las normas establecidas, son algunos rasgos dominantes de la personalidad rebelde de Alfonsina. Pocas mujeres de su tiempo se atrevieron a tanto.

          ¿En qué contexto escribió Alfonsina?

         Según el criterio social de la Argentina, durante las primeras décadas del siglo XX, la escritora que se atrevía a poner en papel sus ideas y sentimientos no era “bonita”, porque su escritura siempre iba a ser considerada mala. Por lo tanto, las mujeres que querían ser deseadas por los hombres debían mantenerse lejos de la literatura, ya sea como escritoras o lectoras. En este contexto, muchas escritoras prefirieron firmar con seudónimo. Los escritos firmados por mujeres recibían un alto grado de marginación social y literaria. Y si algún poema era publicado, si expresaba algún deseo, debía disimularse con frases inocentes y tradicionales.

  • Alfonsina fue una excepción. En respuesta a las revistas que aconsejaban a las mujeres anular su personalidad y someterse  para poder ser amadas, ella escribió: “Tú me quieres blanca” y “Hombre pequeñito”
  •  Por esa razón algunos de sus contemporáneos describieron a Alfonsina como una mujer desaliñada y fea. Sin embargo, en las fotos aparecía bien vestida con el cabello corto y sombreros. Sus armas de seducción eran su inteligencia, su talento y su temperamento poético. Sus obras reflejan ese temperamento que para mí es belleza y un canto a la libertad.
  •  A mí siempre me llamó la atención la fuerza, la determinación y la energía que puso para seguir adelante. Esa confianza en sí misma no era común en las mujeres argentinas de aquellos tiempos. Tuvo que tomar decisiones difíciles y asumirlas. Esto le  trajo condenas de todo tipo, las cuales la obligaron optar por un camino solitario y amargo. Pagó un precio muy alto por su independencia, pero mantuvo la libertad de ser ella misma, y eso fortaleció su autoestima.
  •    Fue moderna y trasgresora en muchos sentidos. Tuvo que ganarse el pan desde muy temprano, eso la obligó a enfrentarse a una vida mundana y difícil. Ese conocimiento de la calle, su inteligencia y sentido común la ayudaron  a luchar desde la escritura a favor de la educación y la libertad de la mujer.
  •    Fue autora de artículos, de obras de teatro, ensayista y poeta. A lo largo de todo este proceso creativo, crió a su hijo como madre soltera, pasó penurias económicas, se enamoró y desamoró varias veces, tuvo amantes, nunca se casó.  Rechazó el matrimonio porque la figura del marido no era aceptable dentro de los términos que ella buscaba en su vida amorosa. Sin embargo, supo darle a su hijo enseñanzas y amor sin tener que renunciar a su desarrollo personal.

          ¿Poetisa o poeta?        

         Hasta hace poco tiempo, la mujer poeta era colocada en una categoría especial dentro de los escritores que cultivaban ese arte. El término “poeta” se utilizaba para referirse al hombre y el de “poetisa” para designar a la mujer poeta, como una forma de diferenciar a  aquellas que cultivaban un subgénero literario. Muchas escritoras lucharon contra el estereotipo que recae sobre la mujer poeta, vertiendo en sus poemas no sólo su amor, sino también sus miedos, sus ideas y sus sueños. Alfonsina tuvo un papel predominante en esta evolución  al personificar la metamorfosis de “poetisa” a “poeta”

     La desilusión alternó con la esperanza a lo largo de  sus días y noches creativas en soledad.

         “Tañido de campanas, grosero tañido de campanas: herís mi alma y asustáis en esta hora mis finos pensamientos de amor”.

         Como mujer y escritora que soy, siempre me pareció conmovedor el temperamento de Alfonsina porque asumió su vida hasta las últimas consecuencias. Aún atesoro el primer libro de mi adolescencia. Aún sigo bajo el hechizo de su encantamiento.

         Liliana Arendar    

 

        

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